03/04/2020
La cuarentena sorprendió a propios y extraños, ricos y pobres, de izquierda o derecha, católicos o ateos; hoy la norma que rige millones de vidas en occidente es el aislamiento social. En nuestro país, el exhorto de salud pública permite contener la propagación de la epidemia. Precisamente es la cuarentena lo que nos tiene (a las personas que podemos permitirnos estar en casa) al borde del colapso psicológico. Por ello apelando a la dinámica de resguardo, traigo a colación la recomendación de 5 películas que permitan hacer más ameno este trance.
No hay un orden como tal, pero puedo decir que todas me gustan por igual, y las considere tomando en cuenta su disponibilidad en Netflix.
Clímax: Película del director Gaspar Noé que entraña la desmitificación de tres valores universales surgidos a partir de la Revolución francesa (libertad, igual y fraternidad); aborda de manera delicada problemáticas actuales de la Francia actual, como el contraste racial, la homosexualidad o el machismo. Aunado a eso toca un tema fantástico como la danza. La trama se desarrolla a partir de la visión de un grupo coreográfico que encarna cuestionamientos como la corporalidad (su control y sus límites) y la música. Por último yo haría énfasis en la excelente construcción de cada uno de los personajes.
Children of men: Sumamente oportuna en los días que vivimos, producto del gran trabajo de los mexicanos Alfonso Cuarón y Emanuel Lubezki. Cuenta la historia de un mundo sumido en el caos, en el cuál la esperanza ya no es una opción, la infertilidad azota el mundo y la inmigración consume Europa. El film ofrece un pico de acción desde los primeros minutos de la mano de su protagonista Theo Faron (Clive Owen) quien lleva una vida monótona y difícil. Trama cruda y hostil que va mostrando gradualmente a un elenco espléndido (Michael Caine o Chiwetel Ejiofor) que los tendrá al borde del llanto con una ambientación orquestal encomiable. Desde su estreno en 2006 pasó desapercibida, más vale tarde que nunca para darle el valor que merece.
Okja: La mejor forma de hablar de ella mencionando a su director Bong Joon-ho, él mismo que deslumbro occidente con Parasite. Abucheada en el Festival de Cannes por el recelo de la industria fílmica hacia Netflix significó una bella historia sobre una súper cerda producto de la industria cárnica. Paso a paso expone el fuerte vínculo emocional que logrará con una singular amistad humana, a partir de ahí se puede decir que pone de relieve cuestiones como la experimentación genética o el maltrato animal.
Arrival: Ciencia ficción del 2016 dirigida por el director Denis Villeneuve, aborda un tema desgastado en la industria como lo es una invasión alienígena. Lo que ha provocado un prejuicio negativo. Lo que hace la hace tan peculiar y diferente es romper el cliché de la violencia bélica entre “humanos buenos versus aliens malos”, maneja una excelente contraposición de tiempos lo que permite que no sea una trama lineal. En resumen aborda una visita inesperada, que pondrá en tela de juicio la importancia y alcance de la ciencia y el lenguaje. ¿Cuántos de nuestros problemas no se deben por una incorrecta forma de comunicación?.
Te prometo anarquía: Relata una historia de amor masculina que se desarrolla en los barrios del México profundo en la Ciudad de México, skaters discutiendo la amistad, el noviazgo, su sexualidad, su condición económica y los problemas naturales de cualquier joven promedio en la selva de concreto. El mérito de originalidad se debe debido a la relación de los protagonistas con el tráfico de sangre en el crimen organizado. Una mirada del México real tan frecuentemente distorsionado en La Rosa de Guadalupe. Su director Julio Hernández Cordón logra un trabajo cargado de dimensión social y artística.
Considero que es una ejemplar muestra de los alcances de la inversión de la cultura por parte del Estado mexicano (coproducción entre Canal 22 y el Imcine), pues permite la consolidación de producciones de calidad, y en voz de Julio Hernández “democratiza la creación”.

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