2017.02.27
El crimen es contagioso .Si el gobierno viola la ley,
engendra desprecio por la ley , invita a cada hombre
a convertirse en una ley para sí mismo ; invita a la
anarquía .
LOUIS BRANDEIS
La muerte del líder del cartel de los Beltrán Leyva en Nayarit volvió mediática una disputa de interés público. Andrés Manuel López Obrador y el secretario de gobernación Osorio Chong pusieron en controversia las mejores formas, métodos y herramientas para hacer avanzada al crimen organizado.
Irónicamente el presidente de morena (puntero presidencial) y el secretario Chong (suspirante presidencial) piensan con una semejanza impensable. Ambos saben apreciar la relación que existe entre seguridad pública, seguridad social y desarrollo económico como forma de tranquilidad en comunidad.
López Obrador se encuentra en el plano del supuesto, de lo eventual o lo factible. Sin en cambio, el hidalguense y la administración en turno han fracasado en su oportunidad y mantienen a la prevención, con más retorica que realidad. Para muestra un botón (y uno muy feo) el PRONAPRED (Programa nacional de prevención del delito) floreció como un distanciamiento al enfoque reaccionario usado por la administración del presidente Calderón en su insensata “Guerra contra el narco”. El plano ideal pretendía la sustitución de acciones reactivas por acciones preventivas. Bajo el compromiso de mitigar la exclusión social y evitar la destrucción del tejido social, formando un circulo virtuoso que eliminará la acción policial anti-delincuencia.
Lo que mal inicia, mal acaba. La política pública de prevención del PRONAPRED nació tullida desde su origen, en su ejemplo más preocupante, con la ausencia de mecanismos de evaluación (clave de éxito de toda política pública).
La muestra cuantitativa expuesta por la organización México Evalúa y el estudio de José Merino y Carolina Torreblanca publicado en nexos.com (“Dinero gastado en Pronapred: 10 mil millones de pesos. Relación con cambio en violencia: nula” dan cuenta de ello.
A lo largo de más de cuatro años de operación, este programa ha recibido más de nueve mil millones de pesos para ser ejecución, pero con rango de acción raquítico e imperfecto que se reduce a solo: 74 municipios, 5 delegaciones de la ciudad de México y 10 zonas metropolitanas, demarcaciones que no reflejan hasta el día de hoy, reducción sustantiva en delitos de alto y mediano impacto.
En la repartición de culpa esta la Cámara de diputados, entro en detalle: el poder legislativo modifico únicamente 1.4% (reasignación de 67 mil 770 millones) de la propuesta hecha por la Secretaria de Hacienda, en el Presupuesto de Egresos 2017. El tema PRONAPRED brillo por su ausencia y en un acto de arbitrariedad legislativa se tomó la decisión de dejar el programa acéfalo de presupuesto. Parece que el tema de la austeridad les toco el alma; no debe sorprender la próxima solución venidera llamada…. “Ley de Seguridad Interior” adivinaron .
Opacidad, ineficacia e irresponsabilidad circunda el tema, si a usted apreciable lector le resulta inquietante y siente motivación por conocer ideas viables, resulta sugerente recomendar el texto académico de Lucia Dammert “Prevención comunitaria del delito en América Latina: desafíos y oportunidades” tras su lectura podrá constatar que las soluciones integrales existen, para tranquilad de pequeños pueblos o grandes urbes.
Si el lector busca una explicación extra a las causas de esta torpeza institucional, solo basta con recordar el nombre de Arturo Escobar... esto es el infierno.

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